El Taller

Haciendo un poco de autoanálisis sobre mi dedicación y evolución a través del mundo de la artesanía a lo largo de mi trayectoria, encuentro la explicación a mi vocación en la fascinación que me despiertan los procesos…

En su momento, cuando hacía joyas, era lo que me hacía sentir el poner una pieza al rojo vivo con el fuego, el cambio de estado de sólido a líquido de la plata, su color al fundirse…

Ahora, de manera similar, al observar los cambios de textura en las seda, al ver los tintes avanzando por los tejidos como si tuvieran vida propia, al jugar con los volúmenes cuando modelo los pétalos o tallo y doy forma a las plumas… Procesos, procesos, muchos procesos…

El hecho de amar el desarrollo tanto como la obra final, me ha ayudado a obtener la paciencia y experiencia necesarias para conceder los tiempos que requieren a cada una de las partes de la elaboración de una pieza.

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